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Técnicas divertidas y creativas para hablar a sus hijos sobre el dinero

Por Lynnette Khalfani-Cox, La Asesora Monetaria

Como asesora monetaria y madre de tres hijos, siempre busco modos creativos y divertidos de enseñar asuntos financieros a los niños. Por desgracia, algunos adultos ven los asuntos monetarios como demasiado complicados, aburridos o incluso tabú. Esas actitudes sobre el dinero se transmiten con facilidad a los niños ya sea de forma abierta o encubierta. Para ayudar a los niños a desarrollar una perspectiva saludable acerca del dinero, y para que eviten los errores que todos hemos cometido, pruebe alguna de las siguientes estrategias.

Para niños de entre 2 y 5 años de edad: cantar con mamá (o con papá)

Cuando mi hija de dos años empezó a levantarse cada mañana preguntando: “¿Barney?”, mi marido y yo nos arrepentimos al principio de haber comprado esos DVD de Barney. A mis dos hijos mayores no les permitimos ver caricaturas, o ningún otro programa de televisión, hasta que cumplieron dos años de edad. (Como la mayoría de padres con varios hijos, supongo que nos hemos vuelto más permisivos con el paso de los años).

Pero en vez de prohibir ver a Barney, decidí averiguar porqué mi pequeña estaba tan embelesada con este dinosaurio morado. Cuando empecé a ver el programa con ella (algo para lo que antes no tenía fuerzas, dejando que mi marido se encargara de ello), descubrí que lo que más le gustaba era la música incluida en el programa. Pero no sólo la sintonía “I Love You”. Mi hija estaba aprendiendo muchos valores positivos como por ejemplo, modales, compartir, comida saludable, ejercicio físico, etc., y todo mediante canciones. Entonces pensé, ¿por qué no enseñarle cosas sobre el dinero con una canción? Entonces me di cuenta de que algunas de sus canciones y juegos favoritos ya incluían números, contar e incluso dinero.

Como por ejemplo: 

  • “Tengo una muñeca”
  • “Un elefante se columpiaba…”

Ahora invento canciones que tratan del dinero y de contar, cuanto más tontas mejor. Una canción que utilice accesorios, cualquier cosa desde pegatinas, galletas o animales de peluche, ayuda mucho a ilustrar estos conceptos. Creo que cualquier cosa que transmita una perspectiva saludable hacia el dinero, fomente el retrasar la recompensa en vez de obtenerla inmediatamente o que enseñe que el dinero y otras recompensas se ganan, son un buen punto inicial. Pero no se lleve a engaño: mi hija de dos años también es consciente de un concepto abstracto: el dinero tiene valor. Por ejemplo, si le doy un billete, ella dirá “Dólar" y se lo guardará inmediatamente en su bolsillo. Nadie sabe cómo mi hija pequeña manejará sus finanzas en el futuro. Sin embargo, por ahora me gusta pensar que mi hija está aprendiendo a ahorrar.

A propósito, si cree que es muy pronto para empezar a introducir conceptos monetarios a esta edad, se equivoca. Los niños de esta edad son muy inteligentes y están ansiosos por aprender. Durante este período están intentando comprender el mundo que les rodea, y el dinero es parte de ese mundo.

Para niños de entre 6 y 9 años de edad: ponte en mi lugar por un día

Ahora que mi hijo ha cumplido 8 años de edad, cada vez le interesa más demostrar su madurez. A veces le asigno responsabilidades adicionales para fomentar su creciente sentido de identidad. Esta es una variante de esa idea: deje que se ponga en su lugar por un día. Por ejemplo, elija un sábado cuando tiene que hacer los mandados. Lleve a su hijo a la gasolinera, al banco o a la lavandería. De indicaciones, pero deje que su hijo esté al mando. En el supermercado usted podría decir algo así como: “Necesitamos botanas nutritivas, comida para los desayunos, almuerzos y cenas de la semana y tenemos 100 dólares en total”. Luego deje que él decida qué comprar. Dependiendo de los conocimientos matemáticos de su hijo, deje que lleve la cuenta de memoria o que utilice una calculadora. Con esta actividad su hijo aprenderá a ahorrar dinero y a comparar artículos antes de comprar uno de ellos, porque el entenderá que su familia no dispone de una cantidad ilimitada de dinero. Los niños de estas edades disfrutan de la posibilidad de tomar decisiones “adultas”, esto hará que aumente su confianza en sí mismos a la hora de manejar el dinero y plantará las semillas que harán que tome buenas decisiones financieras en el futuro. 

Para adolescentes de entre 10 y 15 años de edad: deje que planifiquen unas vacaciones

Los adolescentes son muy avispados, especialmente en todo lo referente a tecnología. Les encanta enviar correos electrónicos, mensajes instantáneos o mensajes de texto a sus amigos, y prácticamente todo lo que tenga que ver con Internet. Este año, puesto que mi hija mayor ya tiene 10 años, me aprovecharé de su fascinación con Internet dejándole que planifique unas vacaciones para la familia. Mientras lo hace espero que desarrolle su inteligencia financiera. Usted puede hacerlo también. Estableciendo un presupuesto por adelantado, deje que su hijo adolescente planifique las vacaciones familiares. Puede ser algo tan sencillo como una excursión a una atracción local, o tan complicado como una semana en un destino lejano. El truco, por supuesto, es que su hijo se ajuste a un presupuesto predeterminado. En el caso de mi hija, yo le diría: “Sólo podemos gastar ‘X’ dólares en este viaje”. Su misión será investigar en Internet, buscar ofertas y encontrar unas vacaciones que puedan disfrutar los cinco miembros de la familia, todo ello dentro de nuestro presupuesto.

Jóvenes de entre 16 y 21 años de edad: ríase de usted mismo

Cuando los adolescentes pasan a ser jóvenes, éstos se enfrentan a presiones por parte de sus compañeros e influencias externas. Es en este momento cuando descubren que, a pesar de nuestros esfuerzos, los padres ni son perfectos ni lo saben todo. De hecho, a veces somos un completo desastre. Para ser buenos padres también se necesita ser capaz de reírnos de nosotros mismos, incluso de nuestros errores monetarios. Sus hijos lo entenderán a usted mejor y también aprenderán una práctica lección financiera si usted tiene el valor de hablarles sobre “la peor decisión financiera que tomé cuando tenía tu edad” o de “el mayor error financiero que cometí en mi juventud”. Por lo que a mi respecta, tengo montones de historias que causan vergüenza. Como cuando estaba en la universidad y le compré un abrigo de cuero de 350 dólares a mi novio como regalo de navidad en vez de pagar el plazo de mi auto. Es un error que pagué muy caro: terminaron por recuperar mi Hyundai Excel del año 1987. También, cuando tenía 20 años, fui victima de una estafa conocida como “cuota por adelantado”. Una persona me telefoneó prometiendo pagarme 1,000 dólares si pagaba una cuota de 250 dólares por adelantado. Aprendí muchas lecciones con ese fiasco. Cuando mis hijos crezcan, les contaré estas y otras historias reales. Espero que puedan reírse de mis errores pasados y que eviten cometer errores en el futuro.

Las técnicas tradicionales para enseñar a los hijos a utilizar el dinero, como darles mesadas o recompensar financieramente a los niños por logros extraordinarios o por comportarse bien, probablemente seguirán siendo utilizadas por muchas familias. Pero al añadir las estrategias anteriores a su repertorio, también logrará que la próxima generación encuentre las finanzas personales más divertidas y memorables.

[Nota: El contenido del artículo anterior sólo representa la opinión exclusiva del autor y podría no reflejar necesariamente la de HSBC. Además, las sugerencias y recomendaciones incluidas en el material proporcionado no constituyen ninguna garantía de resultados en el futuro. Si usted necesita obtener asistencia adicional, HSBC le sugiere consultar a un abogado independiente, profesional en impuestos o asesor financiero.]