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El valor de una casa cambia continuamente y de la misma forma cambia su valor líquido, o el porcentaje que usted posee de la propiedad, durante todo el período de la hipoteca. El valor de una casa, o de cualquier propiedad, puede establecerse de varias maneras.
El valor del mercado es el precio que usted paga cuando compra la casa. Ésta es la cantidad que usted, como comprador, está dispuesto a pagar. Una casa construida con un estilo específico, o en un vecindario prestigioso, generalmente tendrá un precio más alto. Y una casa ubicada en un área que está en auge puede venderse a muchos miles de dólares más que la misma casa en un lugar deprimido o poco atractivo.
El valor de avalúo (algunas veces llamado el valor justo de mercado) es el valor que un avaluador de bienes raíces indica para una casa. El avalúo se basa en los precios de venta de casas similares en el área así como en un criterio subjetivo. Por esta razón, dos avaluadores pueden tasar una casa de manera un poco diferente.
El valor de tasación no determina el valor del mercado, pero puesto que muchos avaluadores también son agentes de bienes raíces, generalmente existe una fuerte correlación entre ambos.
El valor imponible es asignado por el tasador fiscal y es la base de sus impuestos sobre los bienes inmuebles. Puede existir una gran diferencia entre el valor imponible y el valor de avalúo, dependiendo de cuándo se hizo la tasación fiscal y las normas usadas en su comunidad.
Generalmente, una casa se somete a retasación cuando se vende o se remodela. Si usted piensa que la tasación fiscal de su casa es demasiado alta, puede apelar ante su gobierno local el día de las reclamaciones ("grievance day"). Prepárese para mostrar las tasaciones fiscales de casas similares y para señalar defectos o imperfecciones que el tasador fiscal puede haber pasado por alto, los cuales podrían reducir su valor.
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