
Otra parte de la planificación financiera es anticipar las cosas que pueden salir mal y estar preparado para ello.
Es importante que forme un fondo de emergencia con suficiente dinero en cuentas de fácil acceso para cubrir de tres a seis meses de gastos diarios, en caso de una interrupción de su flujo de ingresos. Tener ese dinero disponible puede ayudarle a evitar asumir más deudas si sufre una enfermedad, incapacidad o si pierde su trabajo. De hecho, tener este fondo puede ser más importante que cumplir sus otros objetivos.

Si bien puede ser desagradable pensarlo, usted debe anticipar la posibilidad de una enfermedad o accidente grave que pueda dejarlo incapaz de administrar sus propios asuntos financieros. Puede considerar darle a un familiar o amigo cercano un poder legal para administrar su dinero y tomar otras decisiones en caso que usted no pueda hacerlo. También es importante que obtenga asesoría legal acerca de las ventajas y posibles desventajas de esta decisión.

Si usted está seguro acerca del tratamiento médico que desearía recibir en caso de sufrir una enfermedad terminal o no fuera capaz de comunicarse debido a una incapacidad física, es importante que consiga información acerca de firmar una directiva de voluntad en vida o testamento en vida ("living will") que detalle sus deseos y un poder para atención médica ("healthcare proxy") que autorice a una persona a actuar en su nombre en caso que se presente dicha situación. Estos documentos, como los testamentos, fideicomisos revocables y poderes legales pueden siempre enmendarse o revocarse.