
La vida es impredecible; puede haber momentos en los que una contracción económica, la pérdida de un empleo, una emergencia médica u otros contratiempos lo tomen por sorpresa. Pero, si bien no se puede prever con exactitud lo que vendrá, hay estrategias que puede usar para prepararse para muchos desafíos de la vida. De hecho, una gran parte de la planificación financiera inteligente consiste en anticiparse a los problemas con los que se puede encontrar y estar preparado para enfrentarlos.
Los expertos financieros siempre recomiendan que cuente con reservas de dinero en efectivo suficientes para amortiguar cualquier emergencia o contratiempo que se presente, que, en algún momento, sucede. De hecho, contar con reservas es tan importante para su seguridad financiera que debería ser una prioridad al momento de fijar sus objetivos y destinar dinero para alcanzarlos.
Piense en esas reservas de dinero en efectivo en dos categorías diferentes. La primera es un fondo para situaciones difíciles, que tenga quizás US$1,000 o US$1,500 que pueda utilizar para pagar gastos pequeños e imprevistos que pueden provocar que se retrase, como reparaciones del automóvil, la avería de un artefacto del hogar o una un grifo goteando que necesite un plomero. Ciertamente, esos gastos pueden pagarse con una tarjeta de crédito, pero tener el dinero en efectivo a mano en una cuenta a la que pueda acceder rápidamente puede permitirle pagar de inmediato la factura de la tarjeta de crédito a su vencimiento con mayor facilidad.
La segunda cuenta es más importante y puede demorar más tiempo para establecerse. Éste es su fondo para emergencias. Está diseñado para cubrir situaciones más graves, como perder un empleo, un divorcio, una enfermedad o una lesión que requiera una hospitalización prolongada o una incapacidad a corto plazo. Cuando ocurren situaciones como éstas, contar con al menos tres a seis meses de respaldo para gastos fijos (o más, si fuera posible) puede marcar la diferencia entre recuperarse de un contratiempo financiero temporal y el comienzo de un desastre financiero.
Para asegurarse de que podrá acceder al dinero de sus fondos para situaciones difíciles o de emergencia relativamente rápido y sin sufrir una depreciación, debería considerar la posibilidad de colocar ese dinero en cuentas seguras y líquidas que ofrezcan algún tipo de rendimiento, como una cuenta de mercado monetario o un certificado de depósito (CD).