Una vez que haya entendido la importancia de un presupuesto es hora de aprender a crear uno. Puesto que usted tiene muchos gastos diferentes, desde los pagos de alquiler o de su automóvil hasta el café matutino, es mejor separarlos en categorías. Una vez que haya hecho esto verá que es mucho más fácil ver dónde gasta más dinero y dónde debe gastar menos. Es de gran utilidad el pasar sus gastos por dos filtros.

Un gasto fijo es un gasto cuyo importe no cambia de pago en pago. Los pagos de la hipoteca, los pagos del préstamo universitario, las primas de seguro y el pago mensual del club deportivo son ejemplos de gastos fijos. Si usted utiliza planes de presupuesto (o de pagos) de compañías de servicios públicos o si tiene un contrato con una compañía de teléfonos celulares es posible que esos gastos también sean fijos.
Gastos variables son aquellos cuyo importe puede cambiar de mes a mes, tal como los gastos en alimentos, las cuentas de los servicios públicos, los gastos en entretenimiento, lavandería, televisión por cable o en transporte, incluyendo el costo de la gasolina.

Un gasto esencial es un gasto que es literalmente imposible de evitar. Aunque puede que una dieta sea la mejor manera de perder peso y ahorrar unos dólares, usted no puede sobrevivir sin alimentarse, por lo tanto los alimentos son un gasto esencial. La única manera de reducir estos gastos es utilizar la autodisciplina siempre que pueda, por ejemplo, tal vez usted no necesite elegir el platillo más caro del menú cada vez que salga a cenar o quizás pueda salir a cenar con menos frecuencia.
Un gasto deseable es un gasto del que usted puede prescindir pero preferiría no tener que hacerlo, por ejemplo, un par de zapatos nuevos o una televisión de plasma. Esta es la categoría en la que, si usted utiliza disciplina a la hora de tomar decisiones, podrá limitar sus gastos o retrasar una compra importante hasta que haya ahorrado lo suficiente para pagarla.