Todas las inversiones son parte de grupos diferentes llamados clases de activos. Las acciones son una clase de activo, los bonos otra, y el efectivo o equivalentes a efectivo, como los CD, son otra. La asignación de activos que seleccione, es decir, la manera en que divide el dinero entre estas clases, es clave para crear una cartera de jubilación que pueda proporcionar el rendimiento a largo plazo que busca, con el nivel de riesgo que le resulte cómodo asumir.
Puede parecer que colocar todo el dinero en inversiones que tienen el mayor potencial de crecimiento, o alternativamente, en inversiones aseguradas que lo protejan contra la pérdida del capital, es el método más sensato. De hecho, es un método bastante riesgoso. Al hacer ambos tipos de inversión, usted gana protección, no sólo contra una fluctuación de valor que podría destruir sus ahorros, sino también contra la inflación que reduce su poder adquisitivo.
Al invertir en diferentes tipos de cuentas de inversión, desde IRA hasta cuentas tributables, le conviene asignar los activos entre el rango de las cuentas que posee. Por ejemplo, podría invertir las cuentas tributables para obtener crecimiento y las IRA para obtener ingreso. O podría intentar asignar cada cuenta entre todas las clases disponibles. Depende de usted, y realmente depende de varios factores, incluyendo los siguientes:
Cuántos años tiene para invertir antes de jubilarse
Cuánto dinero tiene en cada tipo de cuenta
Su tolerancia personal al riesgo
Sus tasas impositivas tanto presente como futura
Inflación
La asignación exacta de activos apropiada para usted depende de sus objetivos y de su tolerancia al riesgo, así como del tiempo que tenga hasta la jubilación. En general, mientras más cerca esté de jubilarse, más conservadoramente le conviene invertir.