
Su vivienda es mucho más que un lugar donde colgar su sombrero. De hecho, ser dueño de su vivienda puede abrir el camino hacia la formación de un patrimonio y la creación de un legado para sus herederos. A medida que vaya pagando el saldo de su hipoteca, puede llegar a un punto en el que tenga un considerable valor líquido de la vivienda. El valor líquido es el porcentaje de la vivienda que le pertenece, es decir, lo que vale su vivienda menos lo que usted adeuda por los préstamos sobre su vivienda.
Si tiene valor líquido en su vivienda, podrá usarlo como piedra angular para comprar una vivienda nueva o más grande en el futuro. Además, su vivienda es un activo que puede incluir al calcular su activo neto. Cuanto mayor sea su activo neto, más sólida tiende a ser su situación financiera.
Ser dueño de su vivienda también tiene ventajas personales. Una de ellas es que por lo general tendrá más espacio para vivir a cambio de la cantidad que paga, en comparación con alquilar una vivienda. También está la gratificante sensación de ser parte de una comunidad. Es este caso, los propietarios de viviendas pueden unir fuerzas para crear un verdadero ambiente de vecindario. Por último, su vivienda puede ser el cimiento de tradiciones familiares, como reuniones en temporadas festivas y otras celebraciones.
Muchos prestamistas exigen
que usted pague por
anticipado una fracción del
seguro del propietario sobre
la vivienda y de los impuestos
de la propiedad en cada
pago hipotecario. El dinero
se guarda en una cuenta
en plica establecida a su
nombre. Las cuentas correspondientes
a estos gastos se
envían al prestamista, quien
retira dinero de la cuenta en
plica para hacer los pagos.