Si se retrasa en el pago de su hipoteca, se considerará que el préstamo está en estado de incumplimiento. Los prestamistas manejan el incumplimiento de los hipotecas de manera diferente, dependiendo de varios factores. Uno de los factores más importantes es el momento en que usted comienza a trabajar con el prestamista para encontrar una solución. Cuanto más pronto se comunique con ellos, mayor será la probabilidad de encontrar una solución. El mejor momento para hacerlo es tan pronto se dé cuenta de que tiene problemas, pero antes de que omita un pago.
Este cronograma presenta una perspectiva general de las diversas etapas de incumplimiento:

Recuerde que este resumen es una descripción general de las diversas etapas del incumplimiento de una hipoteca. Es importante que se comunique con el prestamista no sólo tan pronto como se de cuenta que tiene problemas para hacer el pago de la hipoteca, sino durante todo el proceso, ya que aún podría haber opciones para permanecer en su vivienda y evitar la ejecución hipotecaria.
Una ejecución hipotecaria afecta a muchas personas. Usted y su familia inmediata pierden su vivienda y el dinero que han invertido en la propiedad. Es probable que usted tenga que alejarse de sus familiares, amigos y escuelas, en busca de un nuevo lugar para vivir. Su puntuación de crédito e informe crediticio sufrirán daños graves, que le dificultarán obtener préstamos en el futuro y afectarán lo que paga por concepto de seguros y otros gastos.

Su comunidad pierde, ya que se va una familia que allí trabajaba, compraba bienes y servicios a los negocios locales y contribuía a su vitalidad. La comunidad también pierde ingresos por impuestos sobre la propiedad si el valor de las viviendas baja o si muchas viviendas están desocupadas.
Por último, y no obstante lo que algunas personas creen, los prestamistas también pierden cuando se ejecuta la hipoteca de una vivienda. De hecho, una ejecución hipotecaria por lo general le cuesta mucho dinero al prestamista. El prestamista preferiría que usted siguiera pagando la hipoteca durante todo el plazo, en vez de convertirse en dueño de su vivienda. Por desgracia, hay ocasiones en que esto no puede evitarse.