Las acciones no tienen un valor fijo. El precio de una acción se determina finalmente por lo que los inversionistas están dispuestos a pagar por comprarlas. Entre los factores que afectan el precio de una acción están los siguientes:
El crecimiento de las ventas o ingresos de la compañía, algunas veces denominado crecimiento bruto
El crecimiento de las ganancias de la compañía, algunas veces denominado crecimiento neto
La manera en que se administra la empresa
La calidad o ventaja de los productos o servicios que ofrece
La situación de la economía y de los mercados financieros
La industria en particular en que opera la compañía
Los precios de las acciones cambian según las reglas básicas de la oferta y la demanda. Por ejemplo, si un número grande de inversionistas compra las Acciones A, su precio aumentará debido a que hay un número fijo de acciones disponibles en el mercado. Las acciones aumentan de valor debido a que hay una elevada demanda por ellas.
Lo opuesto también es cierto. Si la compañía que emite las Acciones A no cumple las expectativas de los inversionistas, la demanda por las acciones probablemente disminuirá. Esto puede motivar a que los accionistas vendan sus acciones, aumentando la oferta y haciendo que baje el precio.
Si invierte en acciones individuales, tiene que estar preparado para las alzas y bajas, también debería considerar tener un plan para determinar por cuánto tiempo va a retener las acciones si pierden valor. Un método que utilizan algunos inversionistas es vender las acciones cuando pierden el 15% o 20% del precio al cual se compraron. De manera similar, estos mismos inversionistas pueden vender las acciones que aumentaron de valor un 15% o 20% y colocar el capital más las ganancias en otra inversión.