El precio de venta que usted ve pegado en la ventanilla de un auto nuevo se llama precio de etiqueta o MSRP es decir, el precio de venta minorista sugerido por el fabricante (MSRP, por sus siglas en inglés). Ese es el precio de venta oficial sugerido por el fabricante del automóvil. Sin embargo, si usted negocia, por lo general el MSRP no será el precio que usted pague. Al entender cómo se determina el MSRP, usted podrá con frecuencia ahorrar cientos o miles de dólares cuando compre un automóvil nuevo.
Precio de la facturaUn número clave es el precio de la factura del automóvil, el cual es el precio mayorista que el concesionario pagó al fabricante por el vehículo. Pero la realidad es que, mientras muchos concesionarios compran automóviles al precio de la factura, están pagando menos porque reciben dinero del fabricante en forma de fondos retenidos por el fabricante, rebajas al concesionario o incentivos del fabricante al concesionario. Por lo general oscilan entre el 1% y el 3% del precio de la factura del automóvil, este dinero compensa al concesionario por ciertos costos asociados con la venta de vehículos, tales como las comisiones pagadas a los vendedores, gastos generales, seguros, etc.
Los concesionarios usan este dinero extra para anunciar rebajas en las que se paga un poco de dinero por encima del precio de la factura o “al costo” dando la impresión de que están prácticamente regalando los autos. Lo cierto es que todavía obtienen ganancias.
Hay otros costos que sumar al precio de un automóvil nuevo. Casi todos los automóviles vienen con un cargo por destino que cubre el costo de enviar el vehículo al concesionario. Usted puede elegir incluir ciertas opciones instaladas por el concesionario, tales como un sistema de alarma o un DVD, todo esto se sumará al MSRP. Además, algunos concesionarios incluirán diversas cuotas adicionales, tales como cuotas de documentación, cargos por preparación de documentos del concesionario, ajustes de valor del mercado (MVA por sus siglas en inglés), o beneficios añadidos por el concesionario (ADP por sus siglas en inglés), algunos de los cuales se pueden sumar a los automóviles que tienen alta demanda (una práctica que por lo general no le gusta a los fabricantes). Estas cuotas negociables representan varios costos asociados con el funcionamiento de un concesionario de automóviles que el vendedor puede intentar cobrar a los consumidores.
Los autos de lujo se venden generalmente por $38,000 o más y cuentan con extras como asientos de piel, interiores de madera y motores de alto rendimiento. En el otro extremo del mercado se encuentran los automóviles económicos que, por lo general, cuestan $13,000 o menos, le dan más importancia al ahorro de gasolina que al rendimiento y están equipados sólo con lo básico. Entre ambos extremos se encuentran los automóviles de precio medio, los cuales combinan ciertos aspectos tanto de los vehículos de lujo como de los económicos y resultan atractivos para un amplio sector del mercado.