Imagine que sólo tuviera que hacer su tarea, aprender todo acerca de las finanzas personales y tomar decisiones financieras una sola vez para luego olvidarse de ellas. ¿No sería fantástico?
Desafortunadamente, dominar sus finanzas personales es más complicado que eso. Tomar decisiones financieras es algo que hará durante toda la vida. Por eso es tan importante adquirir buenos hábitos financieros cuando se es joven.
Por ejemplo, si se forma el hábito de ahorrar para emergencias y su automóvil se descompone, el techo de su casa gotea o su perro se enferma, tendrá el dinero para enfrentar la situación. En cambio, si no tiene una reserva de dinero, quizá tenga que pedir un préstamo o, peor aún, tal vez no pueda reparar el motor, pagarle a un techador o llevar su perro al veterinario.
Si adquiere el mal hábito de siempre darle mayor prioridad a lo que quiere y compra cosas por capricho, incluso si no las necesita, a fin de mes estará desesperado por encontrar el dinero para pagar sus almuerzos y la lavandería hasta que reciba el cheque de su próximo sueldo.
Se dará cuenta de que los buenos hábitos financieros son principalmente cuestión de planificación. Si adquiere este hábito mientras es joven, tomar decisiones bien pensadas acerca de su dinero se convertirá en algo natural.