Si sabe cuánto tiempo tiene hasta el momento en que necesitará los ahorros para pagar sus objetivos, puede resolver qué hacer con ellos. No se trata de una situación igual para todos.
Por ejemplo, no es recomendable asumir riesgos con el dinero destinado a objetivos a corto plazo. Esto significa, probablemente, mantener ese dinero en una cuenta asegurada. No obstante, si no asume riesgos con el dinero que está guardando para objetivos a largo plazo, no aprovechará las ventajas que le ofrece el horizonte temporal y podría terminar con menos de lo que necesita.
La capitalización de intereses es lo que sucede cuando gana dinero sobre el dinero que ya ganó. ¿Qué significa esto?
Suponga que comienza por depositar $1,000 en una cuenta asegurada que ofrece un interés anual del 5%, capitalizado cada mes. ¿Cuánto dinero tendrá después de un año?
Podría pensar que ganaría $50, que es el 5% de $1,000, pero en este caso estaría equivocado. Cada mes, la cuenta gana un poco de interés y esa cantidad se suma al monto que depositó. Luego, el mes siguiente, gana intereses sobre el nuevo total combinado, y así sucesivamente todos los meses. El dinero se multiplica más rápido de esta manera, y mientras más tiempo lo deje capitalizarse, el efecto será mayor.

En el caso de los $1,000, el efecto parece muy pequeño el primer año: $51.16 en intereses en vez de $50. Pero después de diez años, habrá ganado $647 en intereses en vez de $500. Después de veinte años, habrá ganado $1,713 en vez de sólo $1,000. Mejor todavía, si agrega $100 a su cuenta de ahorros todos los meses, su total después de diez años será de $17,240.
Antes de ahorrar e invertir para sus objetivos futuros, es fundamental que tenga suficientes ahorros de fácil acceso para cubrir entre tres y seis meses de sus gastos básicos. De esa forma, puede dedicar el resto de su dinero a alcanzar sus objetivos, sin preocuparse por la posibilidad de que tenga que usarlo si ocurre algo imprevisto. Y siempre suceden cosas inesperadas.