Cuando recibe una tarjeta de crédito, viene con un límite de crédito, que es el valor máximo que el banco o la compañía que emite la tarjeta está dispuesta a dejarle deber en un momento dado. Las compañías calculan este límite basándose en una fórmula para determinar cuánto creen que usted puede pagar, según su sueldo, su historial de pago de cuentas y otros factores. Mientras una compañía puede determinar que le puede brindar un límite máximo de $500, otra le puede aprobar un límite de $2,500.
Sin embargo, aunque pueda pedir prestado hasta el monto de su límite de crédito, esto no implica que deba hacerlo. Obviamente, si no puede pagar sus cuentas en el futuro inmediato, no deberá añadir cargos a su tarjeta. Muchas compañías de tarjeta de crédito utilizan programas automatizados para determinar cuándo y cuánto aumentarán su límite de crédito. De hecho, muchas veces se otorgan estos aumentos de manera automática. El riesgo es que su límite de crédito puede ser aumentado a más de lo que puede pagar, según sus ingresos. Si usted se encuentra en esta situación, puede pedir que el emisor de la tarjeta no aumente más su límite, al menos por el momento. Así, estará menos dispuesto a gastar en exceso.

Por último, y es importante tener esto en mente mientras intenta empezar su vida financiera con buen pie, no debe comprar tanto que llegue a su límite de crédito, porque puede tener un efecto negativo en su puntuación de crédito. Esto, a su vez, puede tener efectos negativos durante mucho tiempo en sus decisiones financieras.
Si usted es estudiante universitario, quizá reciba muchas ofertas de tarjetas de crédito. Una razón de esto es que los emisores de las tarjetas de crédito piensan que si usted usa primero su tarjeta, será un cliente fiel durante muchos años.