Han quedado atrás los días en que los clientes bancarios decidían cuánto dinero en efectivo necesitarían durante la semana, se formaban en una fila frente a una caja y luego retiraban ese importe. Si calculaban mal, tenían que volver a formarse. Si el banco estaba cerrado, como era habitual antes de las 10 de la mañana, después de las 3 de la tarde y en fines de semana, mala suerte. Hoy en día, los cajeros automáticos le permiten retirar dinero en efectivo cuando lo necesita, las veinticuatro horas del día, todos los días del año. Además, puede pagar sus compras directamente de su cuenta bancaria, con un simple paso de su tarjeta por un lector.
Una tarjeta bancaria básica está vinculada a su cuenta corriente y la puede usar en cajeros automáticos o en tiendas, donde usted o el vendedor desliza la tarjeta por un lector. En cambio, las tarjetas de débito tienen la marca MasterCard® o Visa®, además del nombre de su banco. Cuando compre algo con su tarjeta de débito, el cajero tal vez le pregunte, “¿Débito o crédito?” Si usted responde, “Crédito,” le darán un recibo para firmar, tal como si hubiese usado en realidad una tarjeta de crédito. Sin embargo, esto no significa que está usando dinero prestado para hacer su compra.
El dinero se descuenta de su cuenta corriente, pero la transacción es procesada mediante el sistema de tarjeta de crédito cuyo nombre aparece en su tarjeta. Así, puede usar su tarjeta para hacer compras en cualquier lugar que use esos sistemas de crédito.
Si decide procesar el pago como débito, el cajero le pedirá que marque su número de identificación personal (PIN, por sus siglas en inglés) en un teclado numérico. Si su tarjeta no esta vinculada a un sistema de procesamiento de tarjetas de crédito, sólo la podrá usar para compras en lugares que reconocen la red de débito de su banco, como serían muchos supermercados, farmacias y gasolineras.

Usar una tarjeta de débito en vez de una tarjeta de crédito le podría ayudar a administrar sus finanzas de forma más eficaz. Cuando usa una tarjeta de débito, no utiliza dinero prestado y, por consiguiente, no paga gastos adicionales, como intereses, a un prestamista. Simplemente usa el dinero de su cuenta corriente o de ahorros. En cambio, si usa una tarjeta de crédito, está utilizando dinero prestado por una compañía de tarjeta de crédito, la cual le cobrará intereses sobre ese préstamo si no paga el saldo completo cada mes. De tal forma, usted incurre en gastos por los intereses que le cobran, de manera que su compra original es más costosa.
Entonces, si usa una tarjeta para pagar la cena, ver una película o cualquier cosa por la cual no valga la pena pagar intereses, tiene más sentido usar su tarjeta de débito.
Para
protegerse contra los cargos y las molestias que resultan
cuando sobregira su cuenta corriente, le conviene investigar
la posibilidad de contratar protección contra sobregiros.
Es una línea de crédito, de la cual el banco retira dinero
para cubrirlo si emite un cheque o hace un retiro por
más dinero del que tiene disponible en su cuenta. Tendrá
que pagar intereses sobre el monto que se transfiere
de la línea de crédito para cubrir el sobregiro, pero
este monto será generalmente mucho menos que la cuota
por fondos insuficientes, que podría ser de $30 o mayor,
más la multa por cheque devuelto que le cobrará el proveedor
de los bienes o servicios que compró.