Una de las mejores maneras de invertir para la jubilación es formar parte del plan de ahorro para la jubilación de la empresa donde trabaja, que podría ser un plan 401(k), 403(b), 457 o de ahorro, dependiendo del lugar donde trabaje. No todas las empresas ofrecen estos planes, pero tiene sentido participar en ellos cuando sí lo hacen.
Esto es lo que sucede:
1. Usted se inscribe en el plan en cuanto tiene derecho a participar en él, lo cual puede ser después de un año de empleo. Deberá preguntar cuáles son las reglas.
2. Usted decide qué porcentaje de su salario depositará en el plan. La empresa puede establecer un límite, y no puede añadir más que lo permitido por el gobierno federal. ($15,500 para 2007).
3. Vea si la empresa realiza aportaciones equivalentes a una parte o la totalidad de las aportaciones que usted realiza. En este caso, es conveniente que aporte por lo menos la cantidad máxima que aportará la empresa. ¿Por qué? Este dinero es gratis. Por ejemplo, si la empresa hará una aportación equivalente al 50% de lo que usted aporta, hasta un límite igual al 6% de su salario, usted aportará el 6% pero recibirá el 9%. Suponga que gana $40,000. Usted deposita un 6%, ó $92.30 cada dos semanas, para un total de $2,400 anuales. La empresa aporta $46.15 por cada una de las aportaciones que usted haga, lo que equivale a $1,200 en el año. En total, su cuenta recibe $3,600.

También hay otra ventaja. Cuando la empresa declara sus ingresos anuales al Servicio de Impuestos Internos (IRS), se excluye el dinero que usted aportó a un plan 401(k) tradicional o a un plan similar. De esta manera se reducen los impuestos que debe pagar en este momento.
Por supuesto, debe pensar en no usar este dinero hasta que se jubile. Sin embargo, tiene la ventaja de que puede transferirlo al plan de otra empresa, si el plan lo permite, o a una cuenta de jubilación individual (IRA, por sus siglas en inglés) si cambia de empleo.
Si se pregunta dónde encontrar el dinero para invertir en sus cuentas de inversión normales, el dinero que ahorre al participar en un plan de reducción salarial puede ser la respuesta perfecta. Calcule la diferencia entre lo que tendría que pagar en impuestos si no aportara dinero al plan, y lo que tiene que pagar ahora. Luego, invierta la diferencia.