La asignación de activos por lo general sigue una fórmula general que comprende acciones, bonos y efectivo. Por ejemplo, podría asignar el 80% de su inversión total a acciones, un 10% a bonos, y un 10% a inversiones en efectivo o equivalentes a efectivo.

Una cartera como ésta, con muchas acciones, tiene mayor potencial para aumentar de valor a largo plazo. Como usted es joven, definitivamente tiene mucho tiempo. Sin embargo, una cartera que invierte mucho en acciones también presenta más fluctuaciones de valor. Por lo tanto, no debe ponerse nervioso si el valor de la cuenta baja de vez en cuando, al menos no tan nervioso como para dejar de invertir. Hay tiempo para que sus inversiones se recuperen.
Después de hacer la asignación de activos, es necesario diversificar sus inversiones. Piense en las acciones que resultaron ser una mala opción. Si hubiera invertido en acciones de más empresas, es razonable suponer que no todas ellas hubieran tenido problemas al mismo tiempo, sobre todo si hubiera elegido distintos tipos de empresas en campos diferentes.