Alquilar lo libera de ciertas responsabilidades grandes, cómo cortar el césped, limpiar las canaletas de lluvia o arreglar la caldera. Cuando usted alquila, el arrendador se encarga de estos problemas cotidianos. En cambio, si usted es el dueño del lugar, debe encargarse de estos problemas y además usar su propio dinero para pagar los arreglos. Dependiendo del tipo de casa que tiene y de dónde vive, puede gastar miles de dólares anuales en costos de mantenimiento rápidamente.
Por otra parte, tal vez ya esté listo para comprar una casa. Esto puede tener sentido si piensa quedarse en una comunidad durante por lo menos cinco años, si ya formó una familia y necesita el espacio adicional que puede conseguir cuando compra una casa, o ya se está estableciendo en la vida profesional que quiere.
Pero espere un momento. Antes de considerar si quiere comprar una casa, tiene que estar en buena condición financiera, no sólo para hacer el pago inicial y emitir los cheques mensuales del pago de la hipoteca, sino también para pagar el mantenimiento regular de la casa, el seguro del propietario de la vivienda y los impuestos sobre la propiedad. Al final de cuentas, estos costos mensuales adicionales de ser propietario de una vivienda le pueden costar tanto como el pago de la hipoteca.
Pero si realmente quiere comprar una casa, una de las mayores ventajas de ser el dueño de su casa es que podría tener derecho a descuentos sobre sus impuestos sobre la propiedad y los intereses que paga sobre su hipoteca. Su casa puede ser una inversión excelente cuando los precios de casas o condominios suben. Si algún día vende su casa, podría valer mucho más de lo que pagó por ella. Sin embargo, tal como sucede con cualquier inversión, no existe ninguna garantía.
