¿Cuáles son estos programas? Veamos los planes de ahorro especiales para la educación superior que más se utilizan:
Cuentas Coverdell de ahorro para la educación: En este plan, cualquier persona, incluso sus padres, pueden depositar hasta un total de $2,000 al año en un tipo especial de cuenta de inversión cuyas ganancias están libres de impuestos. Usted y sus padres deciden cómo invertir el dinero de una cuenta Coverdell. De hecho, depende de usted, quizá con la ayuda de un especialista en inversiones del banco o de otra institución, determinar la mejor manera de que el dinero se multiplique. Cuando esté listo para ir a una institución de educación superior, podrá comenzar a usar el dinero para pagar los gastos educativos. Sin embargo, debe usarlo antes de que cumpla 30 años.
Esta cuenta de ahorros tiene algunas restricciones. La primera es que sus padres no pueden depositar dinero en una cuenta Coverdell si ganan más de $200,000 al año (o $110,000, si presentan sus declaraciones de impuestos como contribuyentes individuales).
Debido a que en una cuenta Coverdell sólo se pueden invertir $2,000 o menos al año, estos planes tienen mejores resultados cuando sus padres han estado contribuyendo por varios años. Por esta razón, si actualmente tiene un bebé, es recomendable que abra una cuenta Coverdell ahora. El dinero tendrá casi 20 años para crecer, dependiendo de cómo lo invierta y de cuánto dinero le agregue con el paso del tiempo.
Planes 529: Los estados ofrecen planes de ahorro llamados, “Planes 529.” Su nombre viene de una sección específica del código fiscal del IRS. Básicamente, son cuentas de inversión establecidas por el estado, aunque a usted no se le obliga a participar en la que es ofrecida por el estado donde vive. Puede comparar planes y elegir el que usted y sus padres piensen que les ofrece los mejores rendimientos de inversión.
A diferencia de un plan Coverdell, ni usted ni sus padres tendrán que encargarse de todas las decisiones acerca de cómo se invertirá el dinero. Un gerente de cartera profesional administra el plan de cada estado y decide cómo invertir el dinero. Normalmente, lo único que usted tiene que hacer es elegir entre alternativas de inversión basadas en la edad o el riesgo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no existe ninguna garantía de que el dinero se multiplicará en función de una tasa en particular en cualquiera de las dos cuentas, y que aunque ahorre con regularidad podría quedarse corto cuando esté listo para participar en el plan.
Además, hay otra condición. El dinero en el plan 529 se debe usar para la educación superior, no para ese viaje a Cancún con los amigos, o de lo contrario tendrá que pagar impuestos sobre las ganancias acumuladas, más posibles penalidades.
Como los estados tienen distintas cuotas, reglas y criterios, le conviene investigar para encontrar el mejor plan 529 para usted. Además, al igual que los activos de un plan Coverdell, los de un plan 529 deben incluirse en su formulario FAFSA a nombre de sus padres.
Planes de matrícula prepagados: Algunos estados, junto con un grupo de instituciones privadas, ofrecen planes de matrícula prepagados. En esencia, usted compra créditos de matrícula en función de las tasas actuales y, por lo general, el plan le promete que el monto que ha pagado cubrirá el mismo número de créditos en el futuro, cuando se inscriba en la institución de educación superior. Cada estado que administra uno de estos programas quiere que usted use el dinero para asistir una institución de educación superior en ese estado. Lo mismo se aplica al grupo de instituciones privadas. Sin embargo, usted tiene cierta flexibilidad. Si al final decide estudiar en otro lugar, el dinero se puede aplicar a los gastos en otra institución de educación superior, aunque puede ser que sólo le devuelvan el mismo monto que depositó en el plan. Se recomienda averiguarlo por adelantado. El dinero depositado en estas cuentas estará a nombre de sus padres en el formulario FAFSA.